201703.05
0
0

No es igual que un hijo, pero prácticamente. Las mascotas en caso de divorcio

Los animales domésticos son, por ley, “cosas” de las que uno puede “apropiarse”. Para sus dueños, sin embargo, son mucho más: seres queridos, parte de la familia. Por ello, cuando un matrimonio se rompe, perder el contacto con el perro o el gato puede ser casi tan traumático como perder la custodia de un hijo. Hasta ahora, los tribunales habían otorgado el cuidado de los animales a su propietario administrativo. Pero esa tendencia está virando: hay sentencias que subrayan el vínculo afectivo con los animales y apuestan por la “tenencia compartida”. Además, los convenios matrimoniales contemplan cada vez más esa opción en caso de divorcio.

Por suerte, España corregirá pronto esa anomalía y se situará al nivel de países como Francia, “que consideran a los animales domésticos seres vivos dotados de sensibilidad”.

Aunque con la ley actual, las mascotas sean consideradas como una “cosa” (un mero “bien mueble”) de la cual alguien puede apropiarse, la Justicia podría valorarlas, no como los hijos, pero sí en un procedimiento civil sobre propiedad de las cosas. En este caso, podrán darse las siguientes soluciones:

  • Que la propiedad de la mascota sea adjudicada a una de las dos partes, lo que conllevará la obligación de indemnizar al otro cónyuge en concepto de pérdida de custodia y disfrute del animal.
  • Que el juez decida establecer una custodia compartida. En este caso, cuando una de las partes disponga de mayor tiempo y recursos para dedicarse al animal, lo lógico es que este viva en su casa, al tiempo que se fijará un régimen de visitas para la otra parte, que incluso podrá llevársela en tiempos de vacaciones.
  • Cuando existen niños de por medio. En estos casos, la sentencia puede variar debido a que la relación entre los más pequeños de la casa y los animales de compañía suele ser muy estrecha; los niños no querrán separarse de su mascota y la ruptura puede resultar traumática.

En situaciones así, en sentido común nos dice que la mejor solución es que la mascota se quede con el cónyuge que también obtenga la custodia de los niños. De hecho, existe sentencias al respecto que recomienda no separar a los niños de sus mascotas cuando se produce un caso de separación o de divorcio de sus padres.

La mejor de las soluciones siempre pasa por un acuerdo amistoso de tal forma que ambas partes establezcan cuál de ellas se queda con el animal e incluso establecer un régimen de visitas, períodos vacacionales, etc. En el caso de que la pareja se muestre incapaz de alcanzar un acuerdo, entonces será necesario recurrir a la ayuda de profesionales especializados.

En Ruiz Olmo & Asociados somos abogados especializados en Derecho Civil y de Familia.


Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *